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Mina El Boleo, Santa Rosalía, Baja California Sur, Mexico

En la mina de El Boleo, en la región de Santa Rosalía, se descubrieron
tres especies de minerales: la boleíta, la pseudoboleíta y la cumengita. Estos minerales pertenecen al grupo boleíta, que posteriormente fueron encontrados en otras 20 localidades en el resto del mundo. Estos especímenes son altamente apreciados por coleccionistas debido a sus colores y hábitos inusuales. Están, sin duda alguna, entre los minerales más curiosos y extraordinarios del mundo. El desarrollo minero fue un impulsor de la zona que logró transformar su concepción de ser un lugar desértico y remoto. Pero el cambio no sólo fue en esos ámbitos, sino que también fue una página importante en la mineralogía. El lugar donde hoy se encuentra la famosa mina de El Boleo, es una región árida; fue ahí, entre los bosques de cactus y el mar, donde en 1868 José Rosa Villavicencio descubrió que en los desolados cerros había un mineral que podía desgranarse con las manos. Eran piezas redondas, por ello se les quedó el nombre de boleos. Inquieto ante este extraño hallazgo, tomó unas muestras y las mostró a un marino que las llevaría a Guaymas, Sonora, para que algún experto las analizara.
Su sorpresa fue mayor cuando recibió la noticia de que las muestras de dicho mineral eran cobre de buena ley. Entonces el sueño minero de riqueza atrajo a cientos de mineros y exploradores a la región, hasta que en 1872 se instaló la negociación de Eisenmann y Valle.
En el año de 1885, las minas pasaron a ser propiedad de la compañía El Boleo, una empresa minera creada en Francia. El arribo de los franceses fue propiciado por una modificación al artículo 72 constitucional en la legislación mexicana, así como la creación de un nuevo código minero, y que se otorgaran derechos de concesión sobre minas para explotar vetas, mantos y masas favoreciendo las inversiones extranjeras. El presidente Porfirio Díaz publicó un decreto que autorizaba la exención de impuestos por un lapso de cincuenta años a la nueva compañía y permitía la salida al extranjero de todo el cobre que pudieran llevarse. A cambio de esto, la empresa debía construir un pueblo y dar empleo a todo mexicano que lo solicitara. En menos de un año construyeron un pueblo al que llamaron Santa Rosalía.

 

Boleita

Boleitas de La Mina El Boleo en BCS.

Boleita

Mientras, la compañía tomó el nombre de El Boleo, ya que el cobre aparecía en una ganga de forma esférica. Para 1900, la compañía aportaba la mayor parte de la producción de cobre en México, casi el 90%.

Santa Rosalía mantiene, en efecto, la imagen apenas modificada de lo que los franceses hicieron y conservaron hasta 1954, cuando cerraron la mina y abandonaron la ciudad. La Alcaldía y el Correo están instalados en edificios que recuerdan las colonias en Guadalupe o Martinica, con sus galerías cubiertas por un pequeño tejado. A su alrededor, se ubicaron las antiguas casas de los jerarcas de El Boleo. Es allí donde viven los nuevos directores de Minera Boleo, una empresa canadiense que se propuso relanzar la extracción local de cobre. Hace un par de años un consorcio surcoreano compró el 30% de la mina de cobre. En estudios efectuados se estima que contiene unos 277 millones de toneladas de cobre y se tendrá una producción de 41 mil toneladas anuales durante al menos 24 años. Se demostró que la riqueza minera de México, a pesar de casi cinco siglos de explotación constante, posee un camino exitoso.